Sin duda, cuando hablamos de producción sonora, y en especial de producción publicitaria, existe un elemento que destaca por encima del resto en cuanto a importancia y protagonismo: el MENSAJE.

Cómo conseguir transmitir dicho mensaje de la manera más eficaz es el reto diario de todos aquellos que participan en la producción de una pieza radiofónica (creativos, editores, locutores…), cada uno de los cuales emplea sus propias estrategias para cumplir tal objetivo.

Como realizadores de producciones publicitarias para radio somos perfectamente consicientes de que la presencia e inteligibilidad de la voz del locutor o locutora es un elemento clave si queremos emitir un mensaje con garantías de ser recibido positivamente por el oyente.  Técnicamente, el arte de la ecualización se presenta como un destacado argumento para convertir la voz protagonista de nuestro spot en portadora del mensaje a transmitir.

Aunque en posteriores posts abarcaremos ampliamente el concepto de ecualización, sí debemos tener bien presente que detectar las deficiencias espectrales de un sonido (problemas relacionados con la presencia ó ausencia de determinadas frecuencias) y corregirlas (ecualizar) es una cualidad que cualquier buen editor de audio debe dominar. Es por ello que hoy te desvelamos  -de forma muy genérica- cómo atacar la ecualización de una voz en 3 sencillos pasos, sin que sirva, eso sí, de norma imperativa aplicable en todos los casos.

Para ejemplificar este tutorial hemos contado con una de las voces publicitarias masculinas más solicitadas en los medios de comunicación españoles, la de Xadi Mouslemeni, al que agradecemos desde ahora su colaboración. Sin más,  empezamos.

Esta es la locución que nos ha enviado Xadi y que debemos analizar mínimamente antes de ecualizar. Escuchemos:

Como podéis comprobar si escucháis con una mínima atención, hay una ausencia de linealidad en lo que oímos. Es decir, no se trata de una grabación en la que la presencia de graves, medios y agudos sea más o menos uniforme, sino más bien lo contrario… Nuestros oídos reciben una mayor presencia de sonidos graves y agudos, y por contra, una  carencia de medios. Vamos a por el bisturí. En nuestro caso, utilizaremos el ecualizador EQ III, de Digidesign.

Paso 1

Para eliminar esa exagerada presencia de frecuencias graves filtraremos (eliminaremos) las frecuencias más graves de nuestra grabación, hasta (en nuestro caso) los 120 Hz. Lo haremos aplicando el HPF (Filtro de paso alto) que incluye el ecualizador de Digidesign. Esta es la imagen:

Y así es como se escucha la grabación sin las resonancias de graves que teníamos hasta ahora:

¿Qué beneficios obtenemos después de aplicar este primer filtrado de frecuencias? Básicamente estos dos:

  1. Eliminamos cualquier ruido de fondo inferior a 120Hz  que hubiera recogido el micrófono de Xadi en el momento de la grabación.
  2. Descartamos que l0s sonidos graves de nuestra voz entren en conflicto con otros que probablemente incluiremos en nuestra producción, como son los bajos y bombos de bases musicales o algunos efectos de sonido. De no ser así, el tamaño de nuestra desagradable bola de graves aumentaría considerablemente, provocando una desgradable sensación en el oyente.

Pero no es suficiente. Aunque es cierto que la voz del locutor ahora sí nos resulta algo más agrable al oído, aún no la percibimos del todo presente. Parece como si estuviera escondida y necesitara salir al exterior. Eso es lo que haremos en nuestro segundo paso.

Paso 2

Como hemos dicho anteriormente,  lo que aquí estás leyendo no es una norma que se deba ni se pueda aplicar a todas y cada una de las voces que te puedas encontrar en tu camino profesional. El tratamiento a aplicar dependerá de varios condicionantes que influen en la coloración del sonido durante la grabación (micrófono, locutorio, voz del locutor, etc.), pero no nos arriesgaremos demasiado si para dar presencia a nuestra voz potenciamos ligeramente las frecuencias comprendidas entre los 3 KHz y los 5 KHz.

En nuestro ejemplo, como ves en el gráfico que adjuntamos, hemos aumentado en 2,7 dB la intensidad de las frecuencias que rodean los 3,5 KHz.

Y este es el resultado al oído:

Mucho mejor, ¿verdad? Pues aún podemos darle una última vuelta…

Paso 3

Escucha de nuevo la grabación y presta especial atención a los sonidos más agudos. ¿No crees que tienen demasiada presencia y convendría reducirlos o incluso eliminarlos?

Eso es lo que haremos aplicando un LPF (filtro de paso bajo) que parte de las frecuencias superiores a 17 KHz. Este es el gráfico:

Con este último paso reducimos la presencia de un sector de frecuencias que no aporta ningún valor a la voz del locutor, y sí, en cambio, enrarece la calidad de la grabación. Éste es el resultado:

Por fin, ya lo tenemos. Hemos convertido una grabación con deficiencias en el equilibrio de frecuencias en otra algo más lineal, agradable a la escucha y, especialmente, más fácil de integrar con el resto de elementos sonoros que incluirá nuestra producción.

Evidentemente, lo que acabamos de mostrar es una visión y un tratamiento muy genérico de cómo ecualizar una voz y, no nos cabe la menor duda, aún podríamos filtras más frecuencas y compensar la dinámica (intensidad de volumen) para obtener un resultado ideal de nuestra grabación. Sin embargo, como solución de urgencia y visión general para aquellos que os queréis  introducir en el mundo de la edición de audio creemos que es más que suficiente.

Así pues, esperamos que este primer tutorial haya sido de vuestro agrado y no dudéis en dejar vuestros comentarios y opiniones más abajo si lo creéis conveniente.

Muchas gracias por leernos,

El Equipo de The JingleBox

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